Los sentimientos son engañosos y no siempre corresponden a la realidad.
Se dice que los chilenos, en comparación con los argentinos, nos sentimos
pequeños; los brasileños, declaran ser “el país más grande del mundo”,
sin embargo, por carácter, no son tan “agrandados” como los argentinos.
Lo mismo ocurre con las personas. Hay quienes por carácter y con muy
pocos recursos, se abren paso en la vida y nada les queda grande; en cambio otros, teniendo los mejores recursos: físicos, económicos, o académicos, etc., se
sienten incapaces ante la vida. Es
cuestión de autoestima, diría la mayoría de las personas.
Es triste ver como a veces por estos sentimientos engañosos, perdemos
grandes oportunidades de ser victoriosos.
Pero la Biblia nos da ejemplos claros de que estos sentimientos de
falta de valía pueden ser superados:
Cuando el ejército de Israel se sentía acobardado ante los filisteos,
por causa del desafío que les hacía el gigante Goliat, el joven David, un
pastor de ovejas que era considerado poca cosa para formar parte del ejército,
tuvo la capacidad de enfrentarlo y vencerlo.
El “secreto” de David para vencer, está también a nuestra disposición:
“33Dijo Saúl a David: No podrás tú
ir contra aquel filisteo, para pelear con él; porque tú eres muchacho, y él un
hombre de guerra desde su juventud. 34David respondió a Saúl: Tu
siervo era pastor de las ovejas de su padre; y cuando venía un león, o un oso,
y tomaba algún cordero de la manada, 35salía yo tras él, y lo hería,
y lo libraba de su boca; y si se levantaba contra mí, yo le echaba mano de la
quijada, y lo hería y lo mataba. 36Fuese león, fuese oso, tu siervo
lo mataba; y este filisteo incircunciso será como uno de ellos, porque ha
provocado al ejército del Dios viviente. 37Añadió David: Jehová, que me ha librado de las garras del
león y de las garras del oso, él también me librará de la mano de este
filisteo. Y dijo Saúl a David: Ve, y Jehová esté contigo (1 S. 17: 33-37).”
Dios hace la diferencia, entre una vida de derrota y una vida de
victoria.
El apóstol Pablo, fue un hombre que sufrió todo tipo de percances y
padecimientos, por servir a Dios; él nos da un consejo que tiene aplicación a
todo aspecto la vida:
“13Todo lo puedo en Cristo que me
fortalece (Fil. 4: 13)”.
La Biblia nos enseña que
no es un asunto de autoestima, sino una relación con el Dios Todopoderoso lo
que hace la diferencia. Una relación de fe con Cristo, es la que cambia la
derrota en victoria.
Sea cual sea tu situación, no te
desanimes, porque hay una solución para cada conflicto de la persona humana:
Tenemos una muy buena noticia para
compartir contigo, que puede cambiar radicalmente lo que piensas, lo que
sientes y lo que haces.
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